
Resulta tan ajeno y tan propio. Forma parte de otras personas y mía. Pero no es como la de los demás. En realidad es una forma de mencionarlo. Es una manera de decir que hay personajes de mi vida que están ahí, sin decirles nada, sin pedir auxilio y logran salvarme cuando el capitán del barco me quiere tirar por la tabla al mar o la mueven hasta caer. Son como los fantasmas aparecen y se van, pero siempre están.
Vitamina. Ella aparece justo cuando la necesito en todo aspecto, y aunque en tres palabras puedo expresar lo que siento, ella con otras tres palabras puede hacerme sentir que estoy viva, que son etapas de la vida. Me hace simplemente más feliz de lo que intento ser cada día. Siempre ha estado ahí, pese a distancias, tiempo, diferencias de pensamientos y modos de actuar. Y aunque somos dos polos apuestos, que como en física se atraen, se quitan y ganan cargas. Ganamos juntas experiencias. Y siempre nos apoyamos en todo.
Mi poeta. Con él pasa las cosas más extrañas del mundo. Tan distintos y a la vez tan iguales. Sufrimos de admiración mutua. Amamos las más sencillas cosas como los sueños, el aire, las estrellas, el viento, la lluvia, el sol, los árboles, los animales y cuantas otras cosas más que como humanos destruimos cada día. Y tanta llega ser nuestra sencillez que las grandes tecnología entre otras cosas no las disfrutamos ni hacemos que forme parte de nuestra vida.
Nunca le cuento nada, pero curiosamente se manifiesta cuando cupido vuelve a equivocarse o cuando la conocida decepción amorosa se apodera de mí. Increíble como me extrae de ese ambiente tan cebollero a otro lleno de sueños y esperanzas.
Vitamina. Ella aparece justo cuando la necesito en todo aspecto, y aunque en tres palabras puedo expresar lo que siento, ella con otras tres palabras puede hacerme sentir que estoy viva, que son etapas de la vida. Me hace simplemente más feliz de lo que intento ser cada día. Siempre ha estado ahí, pese a distancias, tiempo, diferencias de pensamientos y modos de actuar. Y aunque somos dos polos apuestos, que como en física se atraen, se quitan y ganan cargas. Ganamos juntas experiencias. Y siempre nos apoyamos en todo.
Mi poeta. Con él pasa las cosas más extrañas del mundo. Tan distintos y a la vez tan iguales. Sufrimos de admiración mutua. Amamos las más sencillas cosas como los sueños, el aire, las estrellas, el viento, la lluvia, el sol, los árboles, los animales y cuantas otras cosas más que como humanos destruimos cada día. Y tanta llega ser nuestra sencillez que las grandes tecnología entre otras cosas no las disfrutamos ni hacemos que forme parte de nuestra vida.
Nunca le cuento nada, pero curiosamente se manifiesta cuando cupido vuelve a equivocarse o cuando la conocida decepción amorosa se apodera de mí. Increíble como me extrae de ese ambiente tan cebollero a otro lleno de sueños y esperanzas.
Tortuga. Es el único al que acepto que me esconda en su caparazón y ahí contar todo, como un diario de vida nuevo de algún niño. Pero generalmente se demora en captar mis señales, llega tarde, no las sé enviar o no lo sé buscar. Pero está ahí después. Siempre me hace sentir bien cuando quiero. Valoro mucho las veces que he tenido sed de ánimo, él me ha dado un jarro lleno; y que ha tenido la sabiduría que cada vez que hable de lo que escondo hace que no experimente esa sensación tan extraña que se apodera de mí cuando muestro mis secretos, mis pensamientos ocultos... en fin, cosas que no me gusta decir.
Pero nada es totalmente bueno en este mundo. Y así como Cruela de Vil un lado blanco y el otro negro. Un lado el que ofrece amistad, cariño, comprensión. Otro lado provoca frialdad, egoísmo, soledad, distorsión.
No soy quien para juzgar, pero si soy quien para decir, que más de una vez me falló. Su egoísmo y su frialdad atacan apenas puede, como una leona viendo las cebras. Y aparece cuando estoy mejor, su recuerdo llega a mi mente, sus palabras cargada de lo que “debo hacer”. Y no niego que estuvo ahí alguna vez cuando estuve fuera de mí. Pero muy bien sé que es como las olas del mar vuelven y se va. Y sus palabras de amor y amistad eterna se las lleva como el viento a las hojas.
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