
Hay vacíos y vacíos, existente o imaginarios, reversibles o irreversibles.
Pero hay uno en especial, uno que ni siquiera la soledad acompaña. Un vacío problemático, no sabemos como llenarlo, que es lo que le falta, lo sentimos e incomoda.
Un vacío problemático por que ha simple vista cualquier cosa lo tapa. Por eso, es el mayor factor de futuras disoluciones, amarguras y tristezas. Aveces pensamos que encontramos lo que lo satisface y comenzamos a repetarlo de él y cuando nos damos cuenta del error... nos desesperamos, ya es tarde y tal ves solo queda remediar.
Hay ocasiones en que sabemos lo que queremos, lo que carecemos, pero no está, no lo encuentro y lo llenamos con la imaginación y la esperanza, que llega al dormir y se va al amanecer. Nos deja un día sin nada.
Es por eso que amo las noches, las estrellas me tranquilizan y el viento que golpea los arboles y mi ventana. De noche arreglo el día, tengo lo que me faltó, boto lo que sobró y pinto todo a mi favor.
El problema esta al amanecer... nunca existió semejante perfección.




